NO es ningún secreto para quienes me conocen que no me gusta Machado.
Diría que incluso para quienes no me conocen de nada. O sí, conocen mi
poesía. Una de las frases que más me llamó la atención de la crítica que
hizo Ainhoa Sáenz de Zaitegui en El Cultural-El Mundo sobre
“Topología...” fue: “El que quiera lírica que lea a Machado.
Aunque esto habría que hablarlo más despacio, uno de los problemas de la
poesía española de la segunda mitad del siglo XX es haber tenido por
padre a Antonio Machado.
Machado es contemporáneo de Oliverio Girondo, de Pessoa, de Aleixandre
y, entre otros, de Wallace Stevens (13 años mayor que el portugués -el
mayor- y 22 que que Stevens -el menor de ellos). Pessoa muere 4 años
antes que él y Wallace Stevens 16 más tarde. Los otros fueron bastante
más longevos. Quiero decir que en muy pocos años de diferencia hay una
percepción abismal respecto a los caminos sobre los que debería
transitar la poesía. La de los otros cuatro tiene los pies completamente
firmes en el siglo XX, pero Machado aún la tiene en el XIX. Esa es una
de las diferencias. Cuando Machado publica “Campos de Castilla” a
finales de 1912 (por cierto en Renacimiento, y por cierto también este
año se cumple el centenario) Wallace estaba ya escribiendo los primeros
poemas de “Harmonium”, en 1919 ya había aparecido alguno y en 1923 se
publicaría el libro completo.
Si la “oficialidá” hubiese tomado como ejemplo patrio a Vicente
Aleixandre (sobraban más que motivos) otro gallo machadiano nos cantara.
Pasó lo mismo con nuestro romanticismo. Se prefirió Bécquer a Rosalía,
aunque me parece muchísimo más interesante la de ... (no sé qué me da
poner "compostelana", Rosalía nació en tantos sitios), siendo, además,
nuestro primer exponente de la "poesía social".
Podría escribir mucho más sobre esto pero ahora no tengo ganas. En
realidad más que no gustarme creo que lo que me pasa con don Antonio es
que me resulta antiguo, previsible en el uso de la retórica y otras
artes, cosa que nunca me producen los demás. Sin embargo esta mañana,
revolviendo en mi “Commonplace Book” encontré unas citas de vaya usté a
saber cuándo, que me han llevado hasta Machado.
Leí “La Lola se va a los puertos” cuando tenía 15 años, cuando devoraba
todo el teatro que en aquellos años oscuros podía encontrarse en las
bibliotecas públicas. “La Lola se va a los puertos” es una obra de
teatro escrita por Manuel y Antonio Machado y estrenada en 1929 de la
que más tarde se haría la película (las películas, porque hubo -que yo
recuerde- dos, una de Juan de Orduña en 1947 y otra, a la que me
refiero, magnífica, de Josefina Molina en 1993, con Rocío Jurado, Jesús
Cisneros y un glorioso Paco Rabal). Un alarde de cine español. El guión
ofrece una belleza literaria y una profundidad psicológica de los
personajes magistral.
No sé a dónde quiero llegar. Porque si lo que pretendía era rehabilitar
ante mí mismo a don Antonio, la verdad es que lo pongo de nuevo en duda.
Los diálogos originales están escritos en ese machacón ritmo octosílabo
tan machadiano que aburre a las almejas. Así que la labor de actualizar
el texto para el guión ha tenido que ser una tarea. Pues eso, que a mi
me pasa lo mismo que a la Lola, que no sé a dónde quiero ir. Ella al
final se marchó de la Andalucía opresiva de Machado y de Aleixandre para
ir a hacer las américas, donde Girondo y Stevens. A lo mejor me estoy
inventando que partieron de Lisboa.
De ese guión rescato las citas de mi “Commonplace Book”. Por si no
recuerdan, la escena es esta: Jesús (un guapísimo Jesús Cisneros que
hace de hijo de un terrateniente hijolagranputa donde los haya que
encarna prodigiosamente Paco Rabal) está en ¿la cama? -no recuerdo- con
Lola, mucho mayor que él (famosa cantaora gaditana de armas tomar y de
la que tanto el padre como el hijo están enamorados hasta el tuétano. No
sabría decir en realidad quién de los dos la quiere más al final).
Jesús quiere a toda costa que se escapen juntos y le dice que hará lo
que ella quiera (el diálogo completo -que no reproduzco porque no lo he
anotado- es una preciosidad):
Jesús: “Vámonos Lola”
Lola: “Tú eres tan guapo...
y yo estoy tan cansada....”
Jesús: “(…) haré lo que tú quieras”
Lola: “Lo que yo quiero son 20 años menos para decirte que sí”
Jesús: “Entonces... ¿no soy nada para ti?
Lola: “Sí, lo que se deja cuando se elige”
extraído de su blog/web que podeis leer aquí
Autoría de la instantánea: DAVID GARCÍA TORRADO.