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viernes, 10 de mayo de 2013

TERTULIAS ALENARTE O EL ESPÍRITU DE GÓMEZ DE LA SERNA




Empiezan las tertulias organizadas por Alena Collar y Ramón Montesinos... se recupera el espíritu de Gómez de la Serna y aquellas tertulias.

Toda la información en el cartel.

viernes, 13 de abril de 2012

Antígona en la carretera de ALENA COLLAR


El arcén de la carretera está reseco, cubierto del polvo que los sucesivos automóviles van dejando a su paso. El verano en esas latitudes sureñas es un viento ominoso, que viene del desierto.

Por eso camina tan despacio, aunque ya no tiene prisa para nada.

Lleva un sombrero ridículo que la cubre  y que parece comprado en una sombrerería de hace décadas, y como anacronismo, tacones. Sin embargo el vestido en tono oscuro, es ligero y al menos no deja que el sol se cebe como serpiente enroscándose en su cuerpo.

Si alguien la preguntara, sabría que lleva tacones porque no tuvo tiempo de cambiarse de zapatos cuando llegó la balacera, cinco minutos antes de la fiesta.

Entraron los hombres a caballo en el rancho y dispararon a todo lo que se movía. Sin tiempo para explicar: su mamá tan arreglada cayó boca arriba, los ojos abiertos, desconcertados, el collar saltado por los aires, perdido entre sillones agujereados, sus hermanos, de espaldas, sorprendidos en el living-bar, botellas rotas por las estampidas, derramadas entre las piernas encogidas, los invitados en las posiciones más absurdas; parecían lagartos, pensó, y él, el Carapintada, el patriarca de la barba canosa, en su habitación, arreglado y compuesto para el baile, en un charco oscuro y pegajoso, entre el armario de espejos y el vestidor de antigua madera.
Foto de Ruy Sánchez

Ella no. Ella andaba atrás, en la zona del jardín interior, con Juancho, el hijo de las Marianas,  el guapo que la seguía a la hora de la ronda y al que hoy iban a anunciar que estaba prometida. Pero Juancho salió al oír el alboroto de la umbría y no lo vio, salvo cuando se hizo el silencio y pudo abandonar el jardín entre el absoluto vacío que la muerte deja.

Ni mirar quiso. Ya no hay más nada, pensó. Al final habían ganado la batalla. Después de veinte años de disputas, al Carapintada le había llegado el escarmiento por mantenerse al margen de la ley de la coca y no entrar en banderías.

Territorio abonado con sangre, como un destino atroz, pensó, mientras, esfinge griega de la pena, abandonaba la casa, olvidando quitarse los tacones y el sombrerito de la abuela Naula, que, como broma, había cogido para la fiesta.

Y la carretera la recibió con el sol del verano y el polvo de los automóviles que ignoran el dolor ajeno.

Camina despacio. Ya no tiene prisa para nada. Un horizonte plano, de camino adelante la lleva a ninguna parte. Se bifurca la carretera, lejos se ve una colina, traspasada, baja en ondulaciones suaves hacia un valle. Y sigue. Sigue.

Esa mujer más allá del dolor, más lejos de la vida, con ojos de Antígona durmiendo muertes impropias, sigue. Por la carretera. Solitaria. Polvorienta. Tan abandonadamente indiferente como su tristeza.



Alena Collar
 
 
EXTRAÍDO DEL BLOG  DE GACETARIOARRIBA

lunes, 20 de febrero de 2012

Alena Collar y sus Estampaciones en la Librería Dodó


Estimados amigos/as:
Me gustaría que me acompañárais el 24 de febrero a las ocho y media en la Librería Dodó. Allí leeré algunos relatos de mi libro Estampaciones.
Sería una buena ocasión para estar un rato juntos.
Abrazo
Alena Collar.

No os la podeis perder.

martes, 14 de febrero de 2012

Mi colaboración en el recuerdo de Tapies



Mi pequeña colaboración en la revista "Alenarte" recordando al triste y recientemente fallecido Antoni Tapies.

Podeis verlo pinchando en el enlace aquí.


Gracias Alena Collar por la oportunidad brindada.

jueves, 6 de octubre de 2011

Primera opinión de "Amor manual"

Amigo Ángel:
Estaba dudando si escribir esto en plan muy puesto y oficial, o escribirte tal como soy. Y la verdad es que no sé ser de otra manera que como soy, o sea, allá que te va y que si te pillo de pie te sientes.
He leído tu libro. Lo comentaré -probablemente en tono más "peripuesto", allá veremos- en el 76 de la Revista, que, si yo no me he despeñado por ahí o me ha terminado de dar el disgusto el catarro que estoy cogiendo- saldrá el lunes ( noche).
Pero prompompero y va de opinión directa y sin rollos: tu libro me ha gustado. Y mucho. Cuando digo esto, quiero decir que me ha sorprendido su forma escueta de nombrar, de aludir y de sugerir, que me ha parecido que sugiere muchísimo en simples alusiones, que creo que tienes un muy buen domínio de la concisión expresiva- cosa que no sabes cuánto agradezco delante de tanto desahogo diarréico que tengo que tragarme a veces para mi mal y disgusto- , que me parece que además sabes usar el lenguaje, y cuando digo saber usar el lenguaje digo lo que digo; que ni lo malbaratas ni lo confundes ni lo arrastras, contracarape.
Me he detenido en lo que yo llamaría tus tres círculos de amor manual, la infancia, la juventud y el ser adulto. En todos hallo deseo, pérdida, necesidad de protección, sensación difuminada de "no es esto exactamente pero puedo hacer creer que me lo creo"; porque no hay más; es decir, de tu libro hallo la conclusión inexorable de que el amor es más bien o un deseo no satisfecho o una resignación ante algo que simplemente se le parece.
Me ha gustado-y te soy muy sincera- que tienes un lenguaje, un vocabulario- para decirlo en vulgar- adecuado a lo que para mí es la lírica; verás, muchas veces leo poemarios de gente que bajo la apariencia de "ser directos" lo que escriben son simples vulgaridades chabacanas, y siento ser tan clara. Tú no; porque saber aludir, nombrar, rodear y describir y además mantenerte en los términos de la palabra poética con absoluta elegancia.
Esto es un vuela pluma, así a bote pronto; en la Revi igual sale más peripuesto, pero quería que supieras de primera mano que me ha encantado tu libro y que en lo poco que pueda lo difundiré por ahí.
Un abrazo y felicitaciones
Alena.
( Como se que a todos nos gusta compartir las críticas que nos hacen, este email lo puedes usar como te de la realísima gana).


Y así he obrado, gracias Alena por tu sincera opinión, gracias.