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martes, 7 de agosto de 2012

ESTHER RAMÓN y GRISÚ: Selección de poemas






fuga de gas


tres aves
en la jaula
duermen el
hielo fortuito
su palafrenero
nos silba el aviso
el estómago
enterrado
expulsa sus gases
las botas de hueso
dilatan el cauce
que seca el cemento
de los vencidos
finas láminas
cariadas por los 
ácidos una charco
fragante




elástica


la ansiada ruta
hacia las naves
el peso alejado
de las carretillas
en fila los más
ricos pedazos
el camino en 
cuesta el sol
subimos el
cargamento
la brevedad
de la sal entre
las cuerdas
el cajón de 
pescado el
lenguaje de signos
el vacío de
vuelta al sol




moradas


traen niños
pequeños
para excavar
la veta
en el hueco
más estrecho
desbrozan los 
brotes tiernos
privados
en el eje de
alimento
una luz en
sus cráneos
de ave
y olvidarán
los juegos
la pureza
precisa los
mejores
metales 





deo fósil


polvos rojos
respirables
o el colmillo
que taladra
otra pared
de arena
el oído atento
a los gusanos
que escapan
de los dedos
más largos
agujeros
de heladoras
corrientes
no hay voces
en los túneles
no hay
voces







poemas extraídos de su poemario GRISÚ editado con TREA POESÍA.

 

 

lunes, 6 de agosto de 2012

LECTURA ACTUAL: GRISÚ de Esther Ramón










             sigilo junto al
   horno estéril
   todos duermen
   la trampilla
   cubierta de tierra
   y una escalera
   oblicua abajo
   estatuas nuevas
   la sed de la linterna
   dibuja elipses
   en los sacos vacíos
   un rastro de trigo
   bajo la herrumbre
   de las herramientas
   una espantada
   de ratas
   que argumenta.




domingo, 12 de junio de 2011

Dos poemas de "Sales" de Esther Ramón

Desciende el anzuelo,
busca al gallo,
ahora esparce,
pica el grano,
no aviséis a nadie,
no gritéis,
no matéis todavía,
los niños juegan
a quemar peldaños
de madera
(tan níveas las plumas,
tan rojo el pico
y su sonido).
No hay reino capaz
de guardar sus gallos.
Un anciano se sentó
y leyó el presagio,
otro alzó de pronto
los brazos.
Vimos nidos en sus axilas,
vimos nidos blancos.


******

Máquina azul
que rasga
los candados,
que abre la puerta
de la casa repudiada,
que encuentra
el cuerpo tendido
de un barco sin velas,
-apartado el fémur,
despintado-,
y en el sótano
un racimo de
costureras pálidas
hilvanando
la imagen en el barro,
remendando el agua,
desbocando caballos
en la presa,
encendiendo lámparas,
corriente eléctrica
que pone en marcha
una máquina azul
que nos aplasta.


Sales. Esther Ramón. Amargord Ediciones. Portbou Colección Transatlántica. Madrid 2011.


todo el contenido de la entrada extraído del blog de Andrés Andino