Mostrando entradas con la etiqueta Houllebecq. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Houllebecq. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de octubre de 2011

Dos poemas de Houellebecq


*

El lóbulo de mi oreja derecha está tumefacto de pus y de sangre.
Sentado delante de una ardilla de plástico roja que simboliza la
acción humanitaria en favor de los ciegos, pienso en la inminente
putrefacción de mi cuerpo. Otro sufrimiento que desconozco y que
me queda por descubrir casi en su totalidad.
Pienso también y paralelamente, aunque de forma más imprecisa,
en el declive y putrefacción de Europa.


Atacado por la enfermedad, el cuerpo ya no cree en ninguna posibilidad
de alivio. Unas manos femeninas serían inútiles. Pero siempre
son deseadas, pese a todo.



DIFERENCIAS EN LA CALLE AVRON

Los vestigios de tu vida se extienden sobre la mesa:
Un paquete de pañuelos de papel empezado,
Un poco de desespero y la copia de las llaves.
Me estoy acordando de lo deseable que eras.

El domingo extendía su manto un poco pegajoso
sobre las tiendas de patatas y los restaurantes de negros,
caminanos durante unos minutos, casi alegres,
y entonces volvimos para no ver más gente.

Y para contemplarnos durante horas enteras,
desnudabas tu cuerpo delante del lavabo
tu rostro se arrugaba, pero tu cuerpo permanecía bello
me decías: " Mírame. Estoy entera,

mis brazos están unidos a mi torso, y la muerte
no cerrará mis ojos como los de mi hermano,
me has hecho descubrirle un sentido a la plegaria,
mírame, mira. Pon tu mirada en mi cuerpo".


ambos poemas extraídos de su poemario SUPERVIVENCIA editado con Acuarela y A.Machado.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

MICHEL HOULLEBECQ y SUPERVIVENCIA





JIM

Mientras tú no estás aquí, yo te aguardo, te espero,
es una travesía en blanco y sin oxígeno.
Los peatones despistados, extrañamente, son verdes,
al fondo del autobús, siento que me estallan las venas.

Un amigo de siempre me avisa al llegar a Ségur.
Es muy buen chico, y conoce mi problema.
Me bajo y veo a Jim, está bajando del coche,
lleva no sé qué emblema en la cazadora.

Qué malo es Jim a veces, espera que me duela.
Yo sangro enseguida. La radio canturrea.
Entonces Jim saca sus herramientas; ya no queda nadie,
el bulevar está desierto. No necesito hospital.



El autor de LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES o LA POSIBILIDAD DE UNA ISLA, escribe poesía. Puede gustarte más o menos, pero su poemario, del cual está extraído dicho poema, SUPERVIVENCIA y editado con ACUARELA Y A. MACHADO es una gozada para los sentidos.