viernes, 15 de marzo de 2013
Última tanda de poemas de Ledo Ivo y de su Rumor Nocturno
Aquí
No hay que juzgar la tarde
por la mañana.
El sol nunca arde
en la tejavana.
Las almas son los cuerpos.
La tierra es el cielo.
El otro mundo
es este mundo.
No hay ningún lugar
fuera de este
a nuestra espera.
Todo verano
es siempre otoño
y primavera.
El embarcadero
El día
rastrea
en el muelle
vacío.
Los mástiles
de los barcos
se lastran
de bochorno.
Día muerto
sin brisa
y sin partida.
Difunto
que el mar
no baña.
Aviso a los buitres amenazados de extinción
Aviso a los poetas
que cantan las estaciones:
en las favelas de brasil
no hay primavera.
En Sao Gonçalo,
en Grande Niterói,
no hay alondras
ni ruiseñores.
Solo buitres
que se disputan con los hombres
el pan de los basureros.
Cuidado, buitres,
con las turbinas de los aviones
en el cielo azul.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Dos poemas de Rumor Nocturno de Ledo Ivo
La noche blanca
Una fuente clara y musical
canta en la noche blanca de Roma
y de los jardines paganos viene el aroma
que embalsama las camas de los amantes.
El agua de sí misma enamorada
ciñe la frente fría de las estatuas
de día heridas por las fatuas
voces de los turistas sucesivos.
La memoria oculta de las cloacas
narra su viaje de agua y fábula
por boca de tritones y de máscaras.
En la blancura de la plaza adormecida
aparece un travesti sidoso
y escucha la fuente, la eterna voz de la vida.
Preguntar no ofende
Nunca he comprendido
el silencio de Dios.
¿Por qué Dios no habla?
¿Por qué calla Dios
si alguien le pregunta?
¿Por qué un Dios mudo
responde a todo?
miércoles, 27 de febrero de 2013
UN POEMA DE LEDO IVO
La diferencia
Los camiones avanzan por la autopista
y una procesión de hormigas amorosas atraviesa la alameda.
Pero yo sé que el orden del mundo ha sido trastocado
por más que el tiempo, inmóvil en el claro como un espantapájaros,
continúe reverenciando al musgo y al hongo
y a todo cuanto prospera en el silencio y en la oscuridad.
Una abeja zumba, dorada e inoportuna.
Los camiones transportan relucientes automóviles que incendian el sol.
Cobertizos prefabricados, campos de brécol y sombras maternales de
mangos
insisten en regular el fluir del tiempo.
Pero yo sé que este día es distinto a todos los demás.
Hay un cubierto descolocado en la puesta,
un toldo que no fue desplegado en la hora de más sol.
Alguien abandonó una bombona de gas en el patio.
POEMA EXTRAÍDO DE SU POEMARIO "RUMOR NOCTURNO" EDITADO CON VASO ROTO POESÍA.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Até depois amigo
CLARIDAD
Toda mi claridad es noche oscura,
sol negro desviado por un muro
blanco de cal, rayo que apaga el sol,
luz que ofusca, siendo tiniebla y luz.
A las estrellas les reclamo que iluminen
el papel blanco de mi largo día,
el grafito que ensucie el blanco muro
del sol que, siendo noche, me alumbra.
Cuanta más luz procuro, más oscuro
me vuelvo en pleno día, y más me asombran
las sombras que se juntan en el arrebol.
Recurro a la noche si quiero mostrar
las fracturas expuestas de mi ser.
Y si quiero esconderme, busco el sol.
LOS CÓMPLICES
Cuando voy por estos campos
un gavilán me acompaña,
estridente compañía,
sombra de sueño y de saña
Una frontera de sol
nos mantiene separados:
al gavilán cielo y nubes,
a mí las piedras y los arboles.
Cada uno en su territorio,
y la misma intención callada
en el corazón predatorio.
¿A quién herir o matar?
Por mis campos van dos cómplices,
ambos mal acompañados.
EL TROPIEZO
De mañana de tarde
al caer de la noche
subiendo la colina
tropiezo en Dios.
Nada le pregunto.
Ninguna respuesta
en la hora espacial
que pasa en blanca luz
e incómoda claridad.
No voy para donde voy
ni vengo de donde vengo
cuando subo la colina
y sin ningún cansancio
alcanzo la pura altura
de amor y galaxia
lunes, 6 de junio de 2011
Rilke va al dentista de Lêdo Ivo
Rilke va al dentista.
Ninguno de sus ángeles le acompaña.
O todos sus ángeles le acompañan.
Es otoño en Berlín. Las hojas de los tilos
caen como pájaros silenciosos.
El hombre no está hecho para dolores pequeños.
Protegido del frío por un espeso sobretodo
(regalo de la princesa Maria von Thurn und Taxis)
Rilke se dirige al consultorio del doctor Bödecker.
Las calles iguales a los mares sucesivos
le conducen a la vida, y no a la Muerte.
RILKE VAI AO DENTISTA
Rilke vai ao dentista.
Nenhum dos seus anjos o acompanha.
Ou todos os seus anjos o acompanham.
É outono em Berlim. As folhas das tílias
caem como os pássaros silenciosos.
O homem nao foi feito para as pequenas dores.
Protegido do frio por um espesso sobretudo
(presente da princesa Maria von Thurn und Taxis)
Rilke se encaminha para o consultório do dr. Bödecker.
As ruas iguais aos mares sucessivos
o conduzem à vida, e nao à Morte.
poema de Lêdo Ivo extraído de su poemario RUMOR NOCTURNO editado en VASO ROTO POESÍA.
domingo, 22 de mayo de 2011
El paso de Ledo Ivo

Que me dejen pasar, es lo que pido,
ante la puerta y al comienzo del camino.
Y que no me siga nadie mientras paso.
No tengo compañeros de viaje
ni quiero a nadie llevar a mi lado.
Para pasar, exijo pasar solo,
tan sólo acompañado de mí mismo.
Pero se me prohibieron pasar
por ser diferente o rechazado
incluso así pasaré.
Inventaré la puerta y el camino.
Y pasaré sólo.
extraído de su poemario RUMOR NOCTURNO editado con VASO ROTO POESÍA.
lunes, 11 de abril de 2011
Los pobres en la central de autobuses de Ledo Ivo

Los pobres viajan, en la central de autobuses
levantan los cuellos como gansos para mirar
los letreros del autobús. Sus miradas
son de quien teme perder alguna cosa:
la valija que guarda un radio de pilas y una chaqueta
que tiene el color del frío en un día sin sueños,
el sandwich de mortadela en el fondo de la bolsa,
el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos.
Entre el rumor de los altoparlantes y el acelerar del autobús
temen perder su propio viaje
oculto en la niebla de los horarios.
Los que dormitan en los asientos despiertan asustados,
aunque las pesadillas sean privilegio
de los que abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas
en consultorios asépticos como el algodón que tapa la nariz de los muertos.
En las filas los pobres asumen un aire grave
que une temor, impaciencia y sumisión.
¡Qué grotescos los pobres! ¡Y cómo sus olores
incomodan a pesar de la distancia!
No tienen la noción de las conveniencias, no se saben comportarse.
El dedo sucio de nicotina restriega el ojo irritado
que del sueño retuvo apenas la legaña.
Del seno caído y dilatado escurre un hilillo de leche
hacia la pequeña boca habituada al llanto.
En la plataforma van y vienen, corren, aseguran maletas y paquetes,
hacen preguntas inconvenientes en las ventanillas, susurran palabras misteriosas
y contemplan las portadas de las revistas con el aire de espanto
de quien no sabe el camino del salón de la vida.
¿Por qué ese ir y venir? Y esas ropas extravagantes,
esos amarillos de aceite de palmera que duelen a la vista delicada
del viajante obligado a soportar tantos olores incómodos.
¿Y esos rojos contundentes de feria y parque de diversiones?
Los pobres no saben viajar ni vestirse.
Tampoco saben vivir: no tienen noción del bienestar
aunque algunos poseen hasta televisión.
La verdad es que los pobres no saben ni morir.
(Tienen casi siempre una muerte fea y poco elegante).
En cualquier lugar del mundo incomodan,
…….. viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares aunque viajemos sentados y
…….. ellos de pie.
Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres



