
Mira, en estos silencios en que las cosas
se abandonan y parecen muy próximas
a traicionar su último secreto.
EUGENIO MONTALE.
Te gusta este silencio
que no es sólo
una ausencia de ruido,
sino casi la ausencia
de posibilidad de que lo haya.
Es un silencio pleno y mineral.
Se podría extraer, roca en el aire,
capa por capa, en nítidos filones
de un brillo transparente y nunca visto.
Observa en tal atmósfera esa copa
de cristal, olvidada
en la mesa vacía, con su ofrenda
de nada abierta a todo,
recipiente a la espera
del misterio posible.
Quién tuviera el oído
de un dios, hecho a la música
más oculta y secreta,
para escuchar ahora
- en este mismo instante
en que el sol da en sus bordes-
al silencio llenándola.
poema extraído de su poemario LIBRO DE LOS ELEMENTOS editado con VISOR.
se abandonan y parecen muy próximas
a traicionar su último secreto.
EUGENIO MONTALE.
Te gusta este silencio
que no es sólo
una ausencia de ruido,
sino casi la ausencia
de posibilidad de que lo haya.
Es un silencio pleno y mineral.
Se podría extraer, roca en el aire,
capa por capa, en nítidos filones
de un brillo transparente y nunca visto.
Observa en tal atmósfera esa copa
de cristal, olvidada
en la mesa vacía, con su ofrenda
de nada abierta a todo,
recipiente a la espera
del misterio posible.
Quién tuviera el oído
de un dios, hecho a la música
más oculta y secreta,
para escuchar ahora
- en este mismo instante
en que el sol da en sus bordes-
al silencio llenándola.
poema extraído de su poemario LIBRO DE LOS ELEMENTOS editado con VISOR.
