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martes, 28 de junio de 2011

El silencio en la copa de Lorenzo Oliván




Mira, en estos silencios en que las cosas
se abandonan y parecen muy próximas
a traicionar su último secreto.
EUGENIO MONTALE.


Te gusta este silencio
que no es sólo
una ausencia de ruido,
sino casi la ausencia
de posibilidad de que lo haya.

Es un silencio pleno y mineral.
Se podría extraer, roca en el aire,
capa por capa, en nítidos filones
de un brillo transparente y nunca visto.

Observa en tal atmósfera esa copa
de cristal, olvidada
en la mesa vacía, con su ofrenda
de nada abierta a todo,
recipiente a la espera
del misterio posible.

Quién tuviera el oído
de un dios, hecho a la música
más oculta y secreta,
para escuchar ahora
- en este mismo instante
en que el sol da en sus bordes-
al silencio llenándola.

poema extraído de su poemario LIBRO DE LOS ELEMENTOS editado con VISOR.


miércoles, 6 de abril de 2011

RAFAEL MORALES BARBA: ÚLTIMA POESÍA ESPAÑOLA (1990-2005)




Actualmente tengo entre mis manos esta antología editada y seleccionada por Rafael Morales Barba, en la cual tienen cabida poetas de la talla de: Vicente Valero, José Mateos, Ada Salas, Eduardo García, Lorenzo Plana, Luis Muñoz, Jordi Doce, Lorenzo Oliván, Ana María Merino, Rafael José Díaz, Javier Rodríguez Marcos, Martín López-Vega, Carlos Pardo, Carmen Jodra, Fruela Fernández, Vanesa Pérez Sauquillo, Ana Gorría y Elena Medel.

He de decir que me parece un libro bastante bueno en cuanto a la calidad de los textos como la de sus autores.

Aquí os voy a dejar con un poema de Lorenzo Oliván perteneciente a dicha antología:


LA PANTALLA Y LA MÁSCARA

Pegadas a la piel, difuminadas,
hechas casi ya carne de la auténtica carne,
las máscaras proclaman
sus secretos de esfinges consabidas,
para rendir ciudades
con el mismo esplendor que la de Tebas
y librarlas de pestes.
El afán de fundirse
la superficie con el hondo espíritu,
lo externo con lo interno, hasta llegar
a echar allí raíces,
quizás explique la íntima tensión
del músculo al que el hueso no responde:

y el perfecto espectáculo
de la impostura
fingiendo su verdad
no evita, así, que se perciba al fondo
-para quien sabe ver tras la pantalla-
un rostro que, al hablar, se vuelve mueca,
máscara viva en pugna por decirse.

(El libro de los elementos, 2004)