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viernes, 5 de octubre de 2012

Un bello retazo de Valente en "No amanece el cantor"







Quería escribir unter den Linden. Escribir las
palabras en el mismo lugar al que designan. Igual
que los graffiti. Decir ante un simbólico público alemán
der Tod ist ein Meister aus Deutschland. Como
si yo mismo fuese un campesino de esa tierra. Decirlo
con amor y con tristeza. El día dos de noviembre,
un día de difuntos, de mil novecientos noventa,
ya casi al término del siglo, el aire es tenue aquí y
frío y luminoso. Una niña cruza en bicicleta,
haciendo largas eses descuidadas, los vestigios del límite
aún visibles.


(Berlín)

 

viernes, 9 de diciembre de 2011

Valente dixit


Flotar en la incierta realidad del ser, tentar a ciegas lo improbable,
no tener asidero en tanta sombra. Los cuerpos de los ahogados
en la mar meditan boca abajo, pero no ven el fondo con los ojos vacíos.
El anciano volvió con una antorcha e iluminó los barcos naufragados. Se
alzó desde la noche un coro en una lengua imposible de interpretar. Ésta es
la verdadera canción, pensaste, y luego te fuiste diluyendo, despacio, muy
despacio, en lo no descifrable.

(Nadie)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Un poema de Valente



La memoria nos abre luminosos
corredores de sombra.

Bajamos lentos por su lenta luz
hasta la entraña de la noche.

El rayo de la tiniebla.

Descendí hasta su centro,
puse mi planta en un lugar en donde
penetrar no se puede
si se quiere el retorno.

Se oye tan sólo una infinita escucha.

Bajé desde mí mismo
hasta tu centro, dios, hasta tu rostro
que nadie puede ver y sólo
en esta cegadora, en esta oscura
explosión de la luz se manifiesta.


(Tamquam centrum circuli)

miércoles, 21 de septiembre de 2011

José Ángel Valente




SE llena a veces el mundo de tristeza.
Los armarios de luna con la imagen de un niño
navegan en la noche.

El viento llora

como un animal herido,
solo bajo las nubes.
Los blancos lirios de la primavera
nadie podría ahora recordarlos.

Baja

tumultuoso el río
opaco de las sombras.

Piedras. Norte. Estalla
lejos la luz, muy lejos.

Andemos todavía.


(Días de invierno de 1993)

domingo, 17 de julio de 2011

Un poema de José Ángel Valente



EL TIEMPO se llena de húmedos lagartos y de erizos en el espacio de la desolación. Ponme, dijiste, una tarjeta desde el lugar del crimen. Atraviesa el viento los muros y las cámaras vacías entre dos aberturas; silba en las paredes como sierpe que se fuera enroscando en los huesos roídos de una bestia enorme y desecada por la voracidad aérea de los pájaros o por la dura penetración del sol. Ya nada queda aquí. Escenario desierto de irreconocibles cadáveres barridos por el helado soplo de la tarde que arrastra ahora los últimos rastrojos. En el horizonte, enormes paños de rojizas nubes siguen con el descenso de la luz el naufragio ideal de la memoria.

poema extraído de su poemario NO AMANECE EL CANTOR editado con TUSQUETS EDITORES.

jueves, 23 de junio de 2011

Últimas adquisiciones





Estos son los tres últimos títulos que he adquirido, tres buenos poetas: José Ángel Valente, Luis Luna y Pilar Fraile Amador.

Ángel dixit.