miércoles, 14 de octubre de 2009
HOY HAY CANSANCIO
parches
sabía que mi valor
para pelearme
enfrentarme a otro crío
en la infancia
era nulo
el hecho de pensar
en recibir un puñetazo
o una bofetada
ponía en alerta
a mis nervios
para taponar el estómago
hasta que llegó la ocasión
en la que tuve que pugnar
un millar de veces
por lo mío
por mi persona
y siempre
te lo repito
SIEMPRE
salía cobrando
por supuesto
mentía a mi madre
pese a los hematomas
o los pantalones rotos
argumentando
que el triunfador era yo
inventando una batalla ficticia
para no ser tachado de cobarde
duraban poco las trolas
en seguida
las cotorras del barrio
en el hiper
se encargaban
de ponerle las cosas claras
(a mi progenitora)
te juro que no se avergonzó
al revés
me animó a seguir luchando
por cada hostia recibida
a contarle siempre la verdad
y aprender a aceptar las derrotas
sin fantasías o quimeras
aunque tuviese que remendarme
con parches
cientos de veces
los pantalones rasgados
Foto y poema inédito de Voltios.
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20 comentarios:
Testimonial, me gusta.
Yo también fui el menudito de la clase, del barrio, pero aprendí a defenderme en las calles de Lima.
Me siento identificado, en parte, con tu poema.
Abrazos!
Gio.
Ángel,lo que me decías, que hoy nos ha dado a todos con la infancia. Me ha gustado tu poema, mucho.
Abrazo.
Entre Pepe y tú, me dáis unos viajecitos, que ni la montaña rusa. A mi me acosaban tres niñas que eran hermanas y como repetían y eran muy seguidas acabaron por coincidir y me adoptaron cono víctima ideal, no se me olvidan sus caras diciéndome, "te esperamos a la salida"...
Achuchón.
Yo nunca me llegué a pelear pero viví cosas muy parecidas.
Un abrazo. Buen poema.
...sí, acabaremos todos en el recreo otra vez..., la verdad, siempre.
Pero las cosas que se inventan los niños..., es demasiado...
Un poema muy realista.
Un abrazo.
Qué bueno
La lucha no se acaba con la pubertad
La niñez no es mucho menos dura que la vida adulta, lo parece pero no. Son cosas que te marcan, siempre, y no se olvidan. Me ha gustado mucho Ángel, muy tuyo, muy tú, Besos corazón, Eva
todos hemos vivido en alguna ocasión algo similar y se pasa realmente mal, pero afortunadamente el ayer siempre queda atrás
un beso
Así era y sigo siendo Gio, menudito como dices, pero eso sí, nada de cobardía. me alegra que te guste.
abrazos amigo, yo parece que llevo mejor lo de las agujetas. jejejej.
hombre pepe, joer cuanto tiempo sin verte por mi blog macho, imagino que andas muy liado, pues si, llevo una temporada con mi infancia que ni te imaginas.
Tus palabras me abruman tío.
jope bego, eso de te esperamos a la salida es universal.
No te preocupes que hoy tiraré por otros derroteros con la escritura, un bálsamo para tanto mareo en la montaña en la que te tenemos pepe y yo.
abrazos.
Afortunado javi afortunado, yo me peleé más de una vez y como digo en el poema, cobré bastante, pero chico, ellos también se llevaron lo suyo, no creas, que tonto no soy.
gracias alfaro por leer y creer en la realidad de mi poesia, ojalá y todos volviésemos al recreo de nuevo, pero la campana nos anunció hace tiempo, a todos, su fin.
en absoluto vale, la lucha es diaria.
besos a ti también eva, gracias por eso de muy yo o muy tú, parece que voy logrando eso que todo "poeta" (entrecomillado por ser un termino complejo) pretende lograr, su propia voz.
jope ana, si queda atrás pero a veces quedan unos rescoldos que pa qué. un fuerte abrazo amiga.
lo importante es que te sostenían en la derrota (supuesta derrota). la mayor marca es cuando te caés... y encima los que deberían dar una mano te tachan de "aguantate por tonto/a".
... (viajar a mi infancia a veces no es muy agradable, aunque no recuerdo haberme peleado con nadie, y sí recuerdo que debería haberlo hecho)
besos, Ángel!
eso era lo mas importante bibiana, que mi madre siempre estuvo y está para soportar mi caída.
la verdad, no me enorgullezco de haberme peleado, pero cuando no quedaba otra había que poner la mejilla, el ojo y lo que hiciese falta.
un beso bibiana.
Siempre, recibia un cada puñetazo con dignidad, siempre tuvo miedo, y siempre no pudo contenerse para dejar de tenerlo.
Siempre la victoria fue no rendirse, no callar, siempre llegaba con los pantalones rotos, y los ojos empañados, siempre, un millar de veces, tuvo que pugnar, por ella, por otro.
Siempre tuvo miedo, pero siempre lo enfrento...
Un abrazo Voltios, me gusta, me deja una sonrisita extraña, supongo que sera al recordar la infancia.
Gracias paz por tus palabras, de verdad, no me cansaré de decirlo y reiterarlo, eres un cielo de persona. Muchas gracias, y sí, la infancia, me trae ultimamente muchos recuerdos.
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