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martes, 15 de enero de 2013

DOS AMIGOS: NAVEIRAS Y MARIANO ZURDO



 
 
Presentación de las novelas "Resquicios" de Mariano Zurdo y "Memorias del cementerio" de José Naveiras García entre cervezas y fotos. Será en el bar Tapas&Fotos que está en la calle Doctor Piga 7, en el barrio de Lavapiés, en Madrid.
El día 18 de enero de 2013 a las 21 horas. Sed puntuales.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Mis amigos este Viernes en Madrid en distintos eventos


El viernes 23 de noviembre, a las 20 h., tendrá lugar la presentación de "Resquicios" de Mariano Zurdo, para la que contaremos con Shara Martín, editora de Talentura, Manuel Valera, juntapalabras, y, por supuesto, con el autor. La cita, en la Librería Tres rosas amarillas, en la calle San Vicente Ferrer Nº 34, Madrid.



Presentación del último poemario de Eddie (J.Bermúdez), editado por LaVidaRima Ediciones.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Presentación de RESQUICIOS de Mariano Vega



El editor de Talentura, mi jefe, mi amigo Mariano Vega (en la red Mariano Zurdo) por fin deja de ser editor y pasa a ser autor. Ya sabía de su talento con la prosa, pero al fin una editorial ha decidido publicarle.

La obra se llama RESQUICIOS y la presentación será el día que aparece en el cartel.

Enhorabuena jefe.


sábado, 6 de octubre de 2012

Zurdo Low Cost




Prepararos para una charla de las mías, de esas circunlóquicas... (hacía tiempo):
 
Comprended que a un tipo que todavía escribe gran parte del tiempo a mano le cueste dar determinados pasos tecnológicos. Pero cuando aparecen herramientas útiles hay que utilizarlas, y yo voy a hacer uso de una, hombrepordios...
Resulta que entre los libros que tengo publicados está Relatos metropolitanos. Aunque esté mal visto, lo edité con mi propia editorial hace unos años, cuando se llamaba Editores Policarbonados. Lo hicimos (fue una decisión editorial) para probar, entre otras cosas, imprenta. Bueno, y porque consideramos que la calidad del libro no afearía el trabajo de los futuros autores de nuestro catálogo.
Como el motivo era ese y no otro, apenas lo movimos. Ejemplo de ello es que lo presenté un año después en bar y con unos pocos amigos...
Y como el motivo era tal, cuando se acabó la tirada (que se acabó, probablemente por corta) decidimos descatalogar el libro y retirarlo de las pocas librerías en las que aún estaba.
Mi idea es rescatar del libro las dos novelitas cortas que contiene (el resto son relatos) y utilizarlas en un futuro para reunir cuatro o cinco novelitas en un solo libro.
Bueno, toda esta charla para justificar que acabo de colgar el libro en Amazon en formato ebook, porque me parece una de las utilidades mejores de esta herramienta, librar de la sentencia de muerte a libros cuya vida en papel ha expirado. Quizás sea demasiado narcisismo pensar que Relatos metropolitanos no debe de morir, no lo discuto, pero le tengo muchísimo cariño a sus seis relatos, todos ellos escritos íntegramente en el metro de Madrid, justificando unos viajes que me llevaban a trabajar al zulo...
Como no quiero gravar ni agravar economías, el librillo cuesta 2,68 euros. Y lo podéis adquirir aquí:
Y por si no os interesa lo más mínimo comprar este libro, perfectamente comprensible, por otro lado, pues os pongo un vídeo con una entrevista que me hicieron en Esmadrid.Tv. Así podréis decir que no lo habéis leído, pero que habéis visto la película...
 
 
 
 Este vídeo lo ponían a todas horas en la TDT cuando aún vivíamos en la era analógica. Y la anécdota es que lo ponían también por las calles de Madrid, en pantallas del centro. Y allí estuvo mi amiga Belén Abad presta para inmortalizar con su móvil la entrevista en unas televisiones de la Gran Vía:
 

 


 

 Sin más, me despido con un abrazo zurdo y, esta vez, metropolitano.
 
 
extraído de su blog LITERAZURDA

lunes, 9 de abril de 2012

EL TOLDO un relato de MARIANO ZURDO

 
 
 
 
 
 
 Que algo sea casi imposible no significa que no pueda suceder. Y si no, que se lo digan a Indalecio.
            Indalecio buscó algún diminutivo toda la vida para ocultar su nombre completo, pero Inda no cuajó y Lecio jamás fue una opción. Hacer referencia a la incomodidad que le provocaba su nombre quizás pueda parecer prescindible para esta historia, pero igual que cada idioma lleva detrás una cultura, cada nombre lleva detrás su fortuna o sus infortunios.
            Indalecio llevaba meses preparando el salto. Las simulaciones del ordenador no dejaban lugar a la duda, los cálculos estaban bien realizados y pocos imprevistos podían modificar la trayectoria y la velocidad de caída. Barajó muchas alternativas sabiendo que jamás podría abarcar todas. Al menos estudió las más probables y alguna de las descabelladas: un vendaval espontáneo, algún ave de mayor envergadura que los gorriones y las palomas que habitaban el barrio… El único escollo, el vértigo a las alturas, lo había reducido a un miedo controlable gracias a un entrenamiento concienzudo en las azoteas de los edificios más altos de la ciudad. Nada podía fallar y con esa tranquilidad se enfrentaba a la fecha elegida para saltar al vacío.
            E inexorablemente el día llegó. No cambió su rutina diaria hasta la hora convenida. No había motivos para hacerlo. Nadie sospechó lo que Indalecio se disponía hacer, así que la noticia posterior sería toda una sorpresa para todos los que le conocían.
            Llegada la hora Indalecio abrió la ventana, con agilidad se subió al alféizar y sin pensárselo demasiado se dejó caer.
            Hasta el piso décimo tercero todo iba bien. Según lo previsto, la cuerda de tender repleta de sábanas, como cada jueves a las cuatro de la tarde, amortiguó la primera fase de la caída provocando la deceleración necesaria para que el plan se desarrollara sin complicaciones.
            Ahora venía previsiblemente lo más complicado. Entre el décimo tercero y el quinto piso supuestamente no habría más obstáculo que el aire calmo de aquella tarde tranquila de verano. La postura de vuelo era clave e Indalecio la logró rápidamente tras recomponerse del encuentro con la cuerda y las sábanas.
            Enseguida aparecieron las macetas frondosas de la vecina del quinto, que había logrado un ecosistema verde con loro incluido en un bloque en el que primaban los cactus y las plantas de mentira. Indalecio frenó todo lo que pudo la caída aferrándose al ramaje y provocándose la dislocación de hombros y codos prevista, dislocaciones que no dolieron mucho más que la fractura de radio y la fisura de tibia que le provocó el topetazo anterior con las sábanas y un inoportuno tubo de desagüe a la altura del séptimo que hasta el día anterior no constaba como protuberancia estructural de la fachada.
            Dolorido, pero satisfecho por la eficacia de sus cálculos pese al imprevisto del séptimo, se dispuso a afrontar la última parte del descenso, relajado pues ya había pasado lo peor.
            Pero lo peor estaba por llegar y lo descubrió cuando miró hacia abajo y comprobó que el del bar procedía a cerrar el toldo con velocidad de marino experto plegando la vela mayor ante una tempestad sorpresiva. El toldo era imprescindible para que todo saliera bien, ya que debería de ejercer de manta paracaídas como las que usan los bomberos, y por su ligera inclinación debería hacerle rodar y caer mansamente a los pies de Fuencisla justo en el momento en el que ella salía cada día del bar camino de su casa acabada su jornada laboral entre fogones. Allí, magullado, por supuesto, nuevamente le declararía su amor y esta vez ella no tendría más remedio que aceptar esa ofrenda caída del cielo.
            Fuencisla, que después de probar con Fuencis, con Fuen y con Cisla decidió apechugar con su nombre entero con todo el orgullo del que fue capaz, ignoraba a Indalecio sin pudor, con escarnio, diría yo. Indalecio, enamorado hasta las trancas, le prometió que ya que ella no lo haría, él sí que caería rendido a sus pies, con una literalidad nunca jamás vista.
            Sin toldo, Indalecio se precipitó a plomo contra la acera. Lo suyo no era la improvisación y no supo cómo acomodar su cuerpo para que el choque fuera lo menos agresivo posible, y el aleteo desbocado lo único que provocó es que el aterrizaje fuera mortal y sin puntilla.
            Indalecio el Suicida, que así pasó a ser conocido en la vecindad, murió sin saber que Fuencisla ese día no salió de casa aquejada por una rara gripe veraniega. Tampoco llegó a saber que, a cambio, cayó a los pies de Rosalinda, más conocida como Rosa porque de Linda tenía poco, mujer que le persiguió toda la vida y a la que Indalecio repudió con más fiereza de lo que la propia Fuencisla había hecho con él mismo. Que algo sea casi imposible no significa que no pueda suceder y Rosalinda, desde entonces, va diciendo por ahí que es su viuda.
 
 
 
extraído de su blog que podeis ver aquí.

sábado, 24 de marzo de 2012

Video de AMOR MANUAL en La Central. Gracias a Ricardo Bórnez por el detalle.



Ricardo Bórnez es el artífice de este regalo inconmensurable.

Gracias a Mariano Zurdo por confiar siempre en mí y aguantarme. Y como no a Marisa por su excelente labor.

Gracias a José Naveiras por ser mi amigo, ese amigo que a estas edades no crees que vaya a aparecer y sin embargo aparece. Y por hacer ese epílogo maravilloso.

Gracias a Cecilia Quílez, otra amiga, compañera que ha aparecido a tiempo y gracias por el trabajazo que te diste.

Gracias a Alejandro Céspedes por ser amigo, compañero y querido. Esas correcciones y prólogo tan sabio.

Gracias a Eva Monogatari o Gallud por la amistad y las correcciones again, cuanto te debo.

Gracias a todos los que acudisteis allí y tuvisteis la valentía de aguantarme y escucharme.

Ángel dixit.


miércoles, 14 de marzo de 2012

MINICRÓNICA SOBRE LA CREACIÓN DE "AMOR MANUAL"



Este libro tiene un largo recorrido en cuanto a creación y sentimientos. Pero sin duda debo estar agradecido a muchas personas que han ido colaborando en el proceso de creación del mismo desde un principio.

La inquietud de recorrer mi geografía emocional, sentimental, amorosa y sexual se había convertido en una obsesión. Dejó de serlo cuando parí esta criatura.

Este post no tiene más pretensión que la de contar algo que el día de la presentación, por cuestión de tiempo y por cuestión de no aburrir al personal, no podré hacer.

Una vez terminé los poemas y les di las primeras vueltas fueron Eva Gallud (amiga y paciente siempre) y Alejandro Céspedes (amigo y gran corazón) quienes decidieron ponerse manos a la obra con el original que les mandé.

Madre mía, aquello fue una batalla campal, me devolvieron el poemario en añicos, pero contento con lo que aprendí. No solo de sus correcciones y consejos, también de palabras que en mí depositaron Iván Répila o José Naveiras.

Luego busqué alguien para el prólogo. Pensé en Céspedes por todo lo que se había implicado en este "hijo". Aún así creo que Eva tiene esa parte de prólogo que también le corresponde y no aparece en el libro. Es de justicia decir que estuvo muy acertada en muchas correcciones.

El epílogo yo no sé, fruto de mi siempre mala memoria, a cuantas personas se lo pedí: Nares, Eva, Naveiras, etc.

Mi amigo Andrés incluso me dijo que no había necesidad de epílogo, que el libro se defendiera solo y no era necesario volver a explicar lo que ya contaba yo en páginas atrás. Sabio consejo. Lo que sucede es que el epílogo definitivo de Naveiras, un amigo que me conoce como persona y como, digamos escribidor a ratos, creo era fundamental.

Luego llegó el momento en el que quería contar con alguna ilustración en el poemario. Carlota Moraleda era la idónea. Contacté con ella y aceptó sin duda alguna. Tres ilustraciones suyas decoran las páginas de "Amor manual". Esto es con la firme intención de si en futuro vuelvo a escribir, incluiré más y más ilustraciones, incluso que la ilustración acose al texto. Es algo que siempre me ha apasionado, y espero contar con Carlota otra vez para ello.

Después lo que todos sabeis. Mariano Zurdo y Marisa le dieron forma a este poemario con el que os llevo dando la brasa hace mucho tiempo. Y desde aquí les vuelvo a reiterar las gracias.

Finalmente Cecilia Quílez ha realizado una labor encomiable sobre los textos, creando algo maravilloso que no os voy a contar aquí y que prefiero escucheis el día de la presentación.

Poco más os puedo contar. No sé si me olvido de alguien en esta mini-crónica sobre "Amor manual". Bueno sí, deciros que aunque suene a ñoño, y algunos me tachen de "ñoñoman" de vez en cuando, era preciso decir que el poemario entero, aunque solo aparezca en alguno de sus poemas o partes, está íntegramente dedicado a la persona que me lleva aguantando los últimos 14 años: Mayte o La Colorá, como la conocen algunos. Ella y solo ella es la que "sufre" en silencio las lecturas que le hago en petit comité de cada cosa que invento.
No es broma si os digo que todo aquel que escribe creo que tiene su propio oyente de los primeros esbozos de lo que sea. Por eso el mencionar a Mayte.

Gracias a todos.

jueves, 2 de febrero de 2012

AMOR MANUAL en EBOOK y mucho más


No deja de darme sorpresas este libro que tanto esfuerzo me costó escribir y publicar. Gracias a la gente de Talentura Libros, y sobre todo a Mariano y Marisa que tanto han colaborado para que quede tan digno y respetable para la vista.

Por otro lado gracias a los que colaboraron conmigo en sacar este proyecto adelante: José Naveiras (epílogo), Carlota Moraleda ( ilustraciones), Alejandro Céspedes (aunque sé que no quieres que se te den las gracias, prólogo) y Eva Gallud Jurado ( lecturas, consejos y recomendaciones).

Ahora, recibo la buena nueva de que mi libro está disponible en formato EBOOK en la Casa del Libro, maravilloso.

Os dejo el enlace pinchando aquí para que podais verlo, comprarlo o disfrutarlo, simplemente.

Gracias.