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viernes, 30 de marzo de 2012

RESET. Hace un año



Todo era triste entonces, eso lo supe luego.
Íbamos al colegio con aquellos
pantalones tan cortos. En el patio, el recreo
era un parque temático pero sin luz eléctrica.
Bailábamos peonzas, jugábamos al clavo,
siempre al fútbol con balones de trapo.
Llovía sin parar, todos los días,
una lluvia tenaz, torpe, liviana, que empapaba la ropa,
los chalecos de lana que mi madre tejía.

Todo era triste entonces, pero yo lo ignoraba,
yo era un niño feliz a pesar de los curas.
Era normal que cada invierno dieran la vuelta a los abrigos,
y cada primavera una modista gorda cambiara a las camisas
los cuellos y los puños. Los amigos
-ya nos vamos muriendo- eran algo intocable.

Todo era triste entonces, eso lo supe luego.
Todo era triste entonces y sigue siendo triste,
lo malo es que ahora sé lo que antes no sabía
y siento un malestar tripas adentro
cuando pienso en los días felices de mi infancia.

No puedo ser feliz. No quiero
haber sido feliz. Sigue lloviendo
y ahora el agua me cala hasta los huesos.
No tengo en la cabeza más que muertes
de efectos especiales. Muchas veces
me despierto en la noche envuelto en nieblas
de traición o de olvido. Me todo dos pastillas
y me vuelvo a dormir, y me regreso
al patio del colegio, allí están todos.


poema de JOSÉ LUIS ZÚÑIGA, amigo, poeta, cantautor, persona. 

TE AÑORO AMIGO. TU AMIGO "VOLTI", AHORA MENOS "VOLTI".

fotografía realizada por Ángel Muñoz

lunes, 9 de mayo de 2011

Siegfried Sassoon y José Zúñiga



Presentación de "Ya veo la bala en mi cabeza" de José Zúñiga
Viernes 13 de Mayo a las 20:30 (extrema puntualidad)
En Los Diablos Azules.

jueves, 7 de abril de 2011

POEMA DE JOSÉ LUIS ZÚÑIGA que quedará sin publicar

Credo in unum hominem


Creo en todo lo incierto que remueve montañas,
en las incertidumbres de no saber mañanas ni fechas fijas en el calendario,
en lo que va a venir sin esperarlo. Creo

en la fuerza imparable de las palabras dichas sin artificio alguno,
en el empuje de la inmensa masa de gente como yo
sin esperanza, con convencimiento (al decir del poeta).

Creo en la muerte como adiós a la vida sin lápidas ni cruces ni sandeces
dichas solemnemente y a destiempo. Creo

en la soledad del hombre despojado de todos sus andrajos,
renacido en los otros para ser uno y trino.

Creo en todas las cosas que dejamos al borde del camino
por si alguien las recoge con templanza y las guarda en su almario.

Creo en ti,
anónimo enemigo o indescifrable amigo,
en todo lo que puedes hacer para cambiarme,
para secar al sol tanta tristeza que no tiene motivo y sí remedio.

Creo

en que nada en el mundo es inmutable
ni está escrito el momento en que ha de cambiar todo si así nos lo queremos.

Creo en la comunión de todos los que buscan y no encuentran,
en el advenimiento de quienes han de hacernos solidarios
sin mesiánicas dotes de profeta,
en las palabras sin sentido llenas de sentimiento. Creo

en lo que puedo y en lo que no puedo,
en la resurrección de lo imposible,
en las calles abiertas, alamedas
que volverán a abrirse. Creo

en que se puede amar a mucha gente a la vez sin estar loco ni tampoco cuerdo,
en los brazos de todos los abrazos, en la infamia de todas las mentiras,
en el cuento sin cuento. Creo en las lágrimas
que no afloran de golpe y se acomodan en el rincón inhóspito de tantos corazones,
a la espera de salir a la calle y llorar de verdad. Creo

en que no hay nada mío ni vuestro, y mucho menos suyo, que lo nuestro
no debe ser un tropo impronunciable. Creo

en todos los locos. Creo en ti, creo en mí, creo en nosotros. Creo

que ha valido la pena haber vivido aunque haya tantas cosas por hacer todavía,
tanta pena en los cuerpos y en las almas, tantas oscuridades que no acierto a alumbrar.

Creo en el hombre.

lunes, 4 de abril de 2011

POR ENCIMA DE LA POESÍA ERA UN AMIGO


1949-2011



He querido esta noche
volver a tu lado al patio del colegio,

desde mi cama
con el bolígrafo y el papel,

y aunque el sueño me pudo
te garantizo que dejé la luz encendida.