lunes, 10 de diciembre de 2012

LIBERTAD DE EXPRESIÓN un poema de Vladimir Mayakovsky





La primera noche ellos se acercan
y cogen una flor de nuestro jardín,
y no decimos nada...
 

La segunda noche, ya no se esconden y pisan las flores,

matan nuestro perro y no decimos nada...
 
Hasta que un día el más frágil de ellos
entra sólo en nuestra casa,
nos roba la luna, y conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
 
Y porque no dijimos nada
...ya no podemos decir nada.


Vladimir Mayakovsky