domingo, 18 de abril de 2010

UN RELATO


Emparedado


Despertó igual que todas las mañanas de los últimos meses, tembloroso, empapado en sudor, tanto, que los pantalones del pijama se quedaban adheridos a sus piernas.

Mecánicamente trazó el plan matutino. Lavado de flequillo a pies en la palangana, afeitado presuroso pero apurado, un toque de colonia y el único traje, sin planchar, beige, por falta de electricidad.

El café iba escaseando en la despensa, por ello, hacía bastante tiempo que decidió tomar una cucharadilla agitada en un poco de agua turbia, con la intención de restarle el mínimo de intensidad al sabor. Debería acudir a Porvoo para aprovisionarse. Su despensa, a gritos, pedía ser llenada.

Agarró el maletín mientras masticaba una dura rebanada de pan. Cuando plantó el pie en la calle tuvo que apartar, con la punta del zapato, los juguetes de los críos, los cadáveres descompuestos de los gorriones que hacía tiempo se habían ido precipitando del cielo y restos de escombros, sus escombros.

A lo lejos, las llamas seguían consumiendo Helsinki. Seis días con sus seis noches, totalmente bombardeada.

No quiso recordar fechas pasadas, rostros, sentimientos. Plantado ante su antigua oficina, en medio de la calle, decidió sentarse en el suelo y desenvolver el sandwich de manteca de cacahuete que llevaba.

Otra vez tuvo que interrumpir su almuerzo. La sirena recorrió como un relámpago el cielo filtrándose por cada trozo de muro o tabique que aún quedaba en pie, anunciando la llegada de los bombarderos enemigos.

Esta vez sí se comería entero su emparedado. Sentado.


Relato y foto inéditos de Voltios.

5 comentarios:

Mercedes dijo...

Y pensar que no hace tanto tiempo así se vivía en gran parte de Europa, como el protagonista de este relato.
Muy bueno.
Un abrazo.

emilio dijo...

Si que te hás ido lejos.. jajajja.
Buen relato, y siempre hay que tener tiempo para el almuerzo, aunque nos bombardeen.

Un abrazo.

dioni blasco dijo...

hace dias q no entraba a ningun blog y esta ha sido una sorpresa bueniiisima. un abrazoo

Ernesto Pentón dijo...

muy bueno, ángel, un emparedado en medio de un bombardeo, la vida misma

Luisa dijo...

Muy bueno.
Me ha gustado el desarrollo que tiene. Y por supuesto, el final.

Un beso, Voltios.