domingo, 11 de noviembre de 2012

"Sí, yo estuve allí..." es lo que ahora me sale del coco




Hacía mucho que no escribía poesía, la verdad. El otro día lo comentaba con una amiga, y si he de ser honesto no es algo que me preocupara en exceso.
Sin embargo parece que ese letargo está terminando. Esta serie de micropoemillas basados en experiencias vividas directamente en mi trabajo, de ahí el título "Sí, yo estuve allí...", han roto ese lapsus.

Veremos si esto llega a buen puerto o se queda en mera anécdota




3.

Con las manos escarba inútilmente en el aire
tratando de conjugar los tendones
entre onomatopeyas de cláxon.

Hay abejas que no mueren al clavar el aguijón.

Esas, 
precisamente,
hacen que implore de rodillas en el asfalto.

Nunca un beso había fracturado un cráneo.

No se permitió comprobar si aquella sangre roja
contagiaba la desesperación.

 ( Sí, yo estuve allí...)


5. 

Apenas puede mascar ira.

El vuelo de las moscas cerca de ti
es una forma de saber
que quizá estás muerto.

Huir no por cobardía más bien por supervivencia.

Muelas, escaparate
y unos nudillos acostumbrados a verse así.

No merece la pena enfrentarse
cuando subido al ring
alguien ya tiró la toalla detrás del mostrador.

(Sí, yo estuve allí...)


POEMAS INÉDITOS DE ÁNGEL MUÑOZ