domingo, 25 de noviembre de 2012

Un poema de Elisabeth Rynell. Extraído del Blog de María Mercromina



la jetée




Quiero que tú

Yo quiero que te mueras
le susurró ella al oído  yo
quiero que estés lejos
que te mueras
quiero que todas las lámparas
se apaguen
es que alumbran tanto
alumbran

cuando ella entró en la cocina
cogió una tijera  una tijera grande y peligrosa
cuando ella salió de la cocina
llegó un pájaro
aleteando horriblemente
y la golpeó
y la golpeó

en la cama eran las sábanas
en los cuartos los objetos
todo lo que había

ella se tocó
                   se tocó
la cara
las costillas   las rodillas
se palpó
                   la carne y los huesos
se tocó el pelo
dondequiera que crecía

del aire caían notas
notas cortas y secas
que la tocaban
tocaban los puntos y las manchas
de toda una vida

quiero que te mueras  eso
se lo susurró ella al oído   yo quiero
que todo esté lejos
y las lámparas al fin se apaguen

luego ella cogió la tijera
y dio tajos y tajos en el aire
todo lo cortó con la tijera

y se hizo de noche
y se hizo de día

entonces llegó él
y la sacó de la casa
Mira   le dijo
y le mostró
todo lo que era demasiado