viernes, 11 de enero de 2013

Tres poemas de Miguel Martínez López








CALABAZA

Huye de la gente que tiene las cosas claras
si en algún momento tiene que elegir entre
sentarse a aclarar las cosas contigo
o meterte una calabaza por el culo
elegirán lo segundo
lo digo sin tenerlo demasiado claro.

SIN GANAS DE PENSAR EN NADA MÁS ALLÁ DE NADA


Hoy el cielo limpio como un portal
recién fregado.
Como una plaza fría donde la gente
sueña globos transparentes

Hoy el cielo intacto
como si de un momento a otro
fuéramos a ver
su leve esqueleto de pájaro

Hoy el cielo es solo eso
cielo
como un niño sonriendo en la bañera .
como el mecanismo sincero
de un  vaso de agua.

Como si no  importase tanto.
Como si fuera verdad.

 LAS PALABRAS Y LAS COSAS


Yo no lo recuerdo
pero mi madre me cargaba en brazos
cogía entre las suyas
mis dos pequeñas manos
que no eran manos todavía
que eran ruiseñores mudos y ni eso
que eran cabos sueltos
y me obligaba a tocar los objetos de la casa
uno a uno.
Me presentaba el mundo,
consciente supongo,
de que el mundo se conquista con las manos.
Naranja, cuchara, libro, nariz, hermana,
inaugurando los sonidos
 me ofrecía sus texturas y sus formas,
para que yo ensamblara mentalmente
las palabras y las cosas,
para que yo tendiera esa cuerda necesaria
entre vivir y pensar,
para enseñarme en fin…
la piel de las palabras.
Mi madre, al final nunca lo supo,
logró lo que quería
yo  terminé más o menos
llamando a las naranjas por su nombre.
Pero aunque el mundo hasta hoy
me siga pareciendo incomprensible
y  aquella cuerda se deshaga con la lluvia
lo que de verdad le agradezco
en noches inflamadas como ésta
desde aquí
desde el oro azul de sus palabras
es este afán incorregible
por tocarlo         
todo.
 
 
EXTRAÍDO DE SU BLOG MIS PIES DE MONO