
Primer deseo
No quiero ser como él,
repetía entre lágrimas,
con apenas doce años,
a la protectora de mi madre.
Pues aunque no lo creas,
es tu padre,
llevas su sangre
y terminarás pareciéndote a él
en muchas cosas, me contestaba.
Hoy puedo demostrarla
que ese deseo se hizo realidad.
Hoy tengo un nombre.
Mi nombre.
Y de mi padre
lo único que conservo,
imborrable,
en mi DNI,
es su apellido.
Sé que es duro, pero ahi lo dejo. Inédito de Voltios.
3 comentarios:
MUY BUENO
;)
Thank you, se tiene que notar por algun lado que estoy intentando aprender ingles, jajaja. Un abrazo.
Publicar un comentario